Carlos Abarzua, el Rotario
       
CARLOS ABARZÚA
POEMAS del conjunto "3- Al Amor "  

MUJER

Mujer dulce y bondadosa,
pequeña como un ruiseñor,
me recuerdas los capullos
de una primavera en flor,
de rosas con rocío
con aroma delicado,
sensación de porcelana
que disfruta paz y amor.

Tu despertar maravilloso
hace temblar mi inconsciente
y escucho canciones
de compases grandiosos
que reciben tus caricias
con amor y pasión
y mis sueños se lanzan
a un baile sin fin .

El aroma de tu cuerpo
es un néctar al espíritu
de un hombre agobiado
por el destino cruel.
Pero estás tú a mi lado,
tan tenue como la luna
que ilumina suavemente
y baña todo mi ser.

HIJO

Tu nombre es Jorgito
pero Coky da igual
y entre todos los niños
eres algo singular.
Eres mi pequeño
que gusta conmigo jugar
ver televisión
o correr a pintar.

Muñeco de mi vida
que brincas sin cesar.
Hijo de mi alma
ven conmigo a jugar.
Tomados de la mano
como cadena inmortal
brindándome una sonrisa
con hálito celestial.

Eres un niño travieso
como todo niño normal.
Juegas con tus iguales
a correr o brincar.
Como cervatillos salvajes
el mundo explorar
y el hoy es tuyo y mío,
 pero mañana puede no ser  igual.

En el colegio o en tu hogar
mucho cariño encontrarás
sacaremos las piedras del camino
para asegurar tu avanzar.
Encamina tus pasos
con la regularidad del compás
el futuro es maravilloso
si lo sabes encontrar.

BLANCA PALOMA

Blanca paloma mensajera
que cruzas, cortando el viento,
en raudo vuelo de altura
te transformas en correo.
Será mensaje a la amada
o un libre revoleteo
con gracia surcas el cielo
con tu alegre aleteo.

Eres pura, blanca paloma,
como los Andes nevados.
Todo el mundo te cuida
para que estés a su lado.
Te gusta la Plaza de Armas,
con sus árboles dorados,
arrancando de los niños
que juegan por tu lado.

Todos te dicen paloma,
ave símbolo de la paz,
y nadie lucha por ello
para que los niños vivan en paz
Lleva este mensaje al mundo,
para que dejen de guerrear.
Blanca paloma mensajera,
luchemos por la paz.

APOQUIMBO

Ronroneas sin parar,
como grillos en la noche.
Caminas suavemente
con pantuflas de algodón
y tus ojos destellantes
que iluminan la penumbra,
son como dos luciérnagas mágicas
incorporadas al hogar.

Tu pelaje  de  azabache,
negro como el alquitrán,
brilla suave y primoroso
en tu armonioso caminar.
Con tu cola majestuosa,
cual ardilla primorosa,
haces gala de tus gracias
como un niño en el hogar.

Todo el mundo te socorre
a tu primer maullar.
Es el "Apoquimbo" el que llama,
es la hora de cenar.
Tu comida es importada,
y como reza el refrán,
para gatos inteligentes,
los que adornan el hogar.

 
   


 
 
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