Carlos Abarzua, el Rotario
       
CARLOS ABARZÚA
POEMAS del conjunto "2- Reminiscencia de mi Tierra "    

ÑUBLE TIERRA DE TRADICIONES

Mi tierra es muy variada
en sus danzas y canciones.
Las manos de alfarera
en Quinchamalí nos cantan.
Es la familia Zapata
y su alegre guitarrera;
manos fuertes y rugosas
su tradición nos entregan.

Con sus chanchos de tres patas
y amasando la greda,
cantan así una canción
de sabor a yerba buena.
Es Ñuble el que nos canta
una cueca bien chilena,
la montura de los Isla
o la espuela corralera.

De Hermosilla el tallado
y Ninhue la chupalla;
ahí está Minas del Prado
con sus tejidos que danzan;
artesanos trabajando
con el mimbre su sustento;
aquí está roblería
elaborando sus cestos.

Apretando la trama,
en telar rudimentario,
tenemos a San Fabián
y su rueca de hilado.
Este es Ñuble, mi tierra,
con Ninhue en su bordado.
Chillán te baila una cueca
de compás bien zapateado.

AL AMIGO IDO

Hace ya muchos años
de aquél de tu partida
a tierras lejanas,
pero no en el olvido.
Siempre te recuerdo
con la nostalgia de amigo,
¡Oh gran Alcides!
viejo amigo.

En el viejo continente
me dejaste ido,
pero el recuerdo va siempre
conmigo, siempre amigos.
He llorado con pena
tu partida el infinito
¡oh amigo Alcides!
¡Por qué te habrás ido!

Qué sería de ti hoy,
en este triste camino,
llorarías de impotencia
por todo lo ocurrido.
Abrazado a tus amigos,
en un canto de amistad,
semilla que sembraste
viejo amigo Leal.

Tu recuerdo está presente
en el joven Continente
germinando la semilla
de justeza y equidad.

Himno, bravo de pureza,
en gargantas hoy latentes,
¡oh amigo Leal
aquí te digo, presente!

 

CANTO A MI CIUDAD

Cantarle a mi ciudad
en esta tarde de frío
es cantarle a otro mundo
que no está en el olvido.
Es difícil olvidar
a tan buenos amigos
de mi ciudad natal
donde he nacido.

Le canto a la longaniza
y al peure cuchareado,
a tantos buenos amigos
que la vida me ha dado.
Junto a una guitarra,
esperando un buen asado,
nos tomamos un trago
bien encachado.

Le canto al álamo viejo,
al Roble y al Mañío
junto a mis amigos
al “estribo” es el llamado.
Brindamos con un buen tinto
tomados de la mano
recordando a mi ciudad
que todo me ha dado.

VUELTA, VUELTA, YEGUA

Con guitarra  y  con vihuela
es más linda la canción.
Allá, en la parva de paja,
la cosecha es mejor.
¡Arre, arre, linda yegua!
por allí en el corredor
a trillar ese buen trigo
que es cosecha del patrón.

Todas las mozas ayudan
a preparar el comedor
y esperar a los gañanes
con almuerzo, del mejor.
Allí está la de buen tinto,
el rico mosto de color
para afinar la garganta
y gritar con gran pulmón.

¡A la vuelta, vuelta yegua!
es el grito del patrón.
¡A trillar ese buen trigo
para el pan consumidor!
Ya terminó la jornada
de la era, el gran montón.
Lindo trigo ha salido,
de la tierra el corazón.

Ahora viene la gran fiesta
que ofrecerá el patrón,
por ese lindo mingaco
que ha salido del mejor.
¡Qué cante doña Juanita,
y que baile el capataz!
Nosotros avivamos la cueca
con un alegre compás.

TRADICIONES

En un dieciocho de septiembre
entre fondas y licor
encuentro todo lo nuestro,
lo que es vida  y  tradición.
Ahí está el barquillero
ofreciendo su festín
portador de ese romance
del pasado: nuestro vivir.

Miro al organillero que vende
las pelotas de aserrín
y alegres melodías
con el bombo y el chichín.
Aquél, ofrece los globos
y ése, es un gran parlanchín.
Son partes de nuestro folclore
y lo tienes que vivir.

No hay que olvidar al hombre
vendedor de volantín,
al de globos  y  remolinos
que ilusionan al vivir.
¡Quién no ha comido algodones
o empanadas con ají
en un dieciocho de septiembre
encumbrando un volantín!

 

 
   

LLEGADA DEL INVIERNO

Tarde gris de oscuros nubarrones.
Viento que cala en lo profundo.
Ensoñación invernal
de animal en madriguera.

Los árboles, sin ropaje,
del frío viento se quejan.
Los pájaros ya no cantan,
es por el frío que aqueja.

Todo se viste de gris
en esta tarde desolada.
Es el invierno el que llega
Todo el mundo se lamenta.

 
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