Carlos Abarzua, el Rotario
       
CARLOS ABARZÚA
POEMAS del conjunto "2- Reminiscencia de mi Tierra "    

OH MAR

Te encrispas cuando te enojas
y te calmas cuando estimas
Te mueves muy majestuosa
y contra la roca te lanzas,
con tu espuma suave  y  blanca,
a la arena que mojas.
¡Qué impetuosa eres
con tu marea que avanza!

El marino te venera
por tu bravura impetuosa
y acepta el desafío
en tus noches de tormenta
y se abrazan como hermanos
en los fríos invernales
y le rezan a San Pedro
para que vuelvas a la calma

El futuro es tu destino,
ya que todo lo guardas.
Nadie quiere mirar
a tu despensa variada.
Prefieren lo importado
a la albacora o la jaiva.
Ahí está la merluza
frita y con ensalada

Ese mar que tranquilo te baña
que en la canción se te canta,
parecen palabras al viento
a tu mar en calma.
Yo te brindo este canto
con sabor a cholga asada,
con trago de un buen blanco,
¡Oh mar que impetuoso avanza!

 

 

LA MULITA CALLADA

Del cerro vengo bajando
con mi mulita callada;
reina un profundo silencio
en la huella marcada.
Caminando hago la huella,
con la huella el caminar;
el monte es un paraíso
y el cielo, un manantial.

A lo lejos canta un chincol,
que parece serenata,
en el silencio sepulcral
de la quebrada baja.
Yo no envidio a la ciudad
con sus ruidos infernales,
aquí se está mejor
con chincoles y zorzales.

La montaña me da leña
y los ríos aguas claras;
a mí me canta el mañío
en ésta, mi gran morada.
Converso con mi mulita,
la que siempre está callada.
Esta si que es libertad
en la montaña enclavada.

COCHAYUYERO

A lomo de mula bajo,
por muchos días a pie,
cargando el cochayuyo
que al mar le arrebaté.
Recorro todas las calles
para poderlo vender:
¡Al rico cochayuyo,
traído para usted!

¡Cochayuyo, cochayuyero!
Es el grito de vender
¡Aquí está el luche bonito,
para que cocine usted!
¡Cómpreme usted, caserita!
para yo poder comer
y llevar alguna cosita
de regreso a mi querer.

De Cobquecura lo traigo
y de Buchupureo también.
Es del rubiecito,
de ese que le gusta a usted.
Lo tengo en mi mulita,
especial para el señor.
¡Al rico cochayuyo
no encontrará otro mejor!

LA PODA

Gimen en la tarde gris
como aves heridas,
en el corazón verde
de un jardín encantado
y se toman de la mano,
suspirando muy profundo,
clamando hacia lo alto
un poco de piedad.

Son los brazos que me cortan
mordiendo mi estructura,
aserrando mi hermosura,
sin piedad ni compasión.
Lloro, triste, mi desgracia,
por los cortes infernales
de incisiones tan profundas
que me han hecho despertar.

Levanto mi frente altiva,
confiando en el futuro
de los cortes misteriosos
de ese hombre talador.
Rebrotaré en primavera,
estación maravillosa;
me elevaré grandioso
y floreceré en canción.

ROSA MARIA LE LLAMAN

Rosa María le llaman,
y es popular en la hacienda,
y no hay gañan de los fundos
que no piense en esa prienda.
Ella era gran compañera
del huaso ya caído,
y ahora que está solita
seré yo su preferido.

Con el alba nace cantando,
mostrando su enaguita,
con su pollerita al viento
camina la Mariíta.
Recoge la fruta fresca
con estilo singular.
Parece un repollito
con su alegre caminar.

¡Deje tranquilo al muertito,
misiá Rosa María!
No viva del recuerdo
mi prienda querida.
Yo estoy dispuesto, ahora,
para llevarla al altar;
mi niña Rosa María
el cura nos ha de casar.

 

 

 
   
 
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